Mi
abuelito tiene 87 años, pero una hora hablando con él y pensaras que ha vivido
el doble. Bien dice que más sabe el diablo por viejo!
Su
repertorio de historias es digno de las mil y una noches; desde la revolución
mexicana cuando la familia albergaba revolucionarios en casa, hasta los eventos
políticos contemporáneos. Pero si yo fuera tú la política ni la menciono, que
no hay otra cosa que le moleste más. Llevo más de veinte años escuchando sus
historias, las mismas una y otra vez, como aquél libro que no me canso de
releer. Mi favorita es cuando mis abuelitos se hicieron novios, me encanta
escuchar sobre la mítica pelea entre dos hombres enamorados por el corazón de
mi abuela. La historia suena como si hubieran sido dos guerreros peleando por
su doncella en la época medieval
entre dragones y espadas, cuando en realidad fue entre dos chicos con
copas de más en un baile de rancho. Se le llena la cara de orgullo cuando me dice “Tú abuela era un
viejonon! Bueno, aún lo es… y yo me la gane!” Con los años
le ha ido agregando detalles, pero así es Don Juan, ya te acostumbraras
a esa mente creativa.
Dile
que te cuente como se convirtió carpintero, le encanta presumir lo rápido que
aprendió el oficio y como ha sido galardonado como gran artesano por sus
creaciones. Trata de no preguntarle sobre la temporada que trabajó en Estados Unidos,
al menos que estés listo para
escuchar un monólogo de varias horas sobre como este país capitalista es lo
peor del mundo.
Del
tema que más le gusta hablar es de su madre, el cariño que le tiene se le
escucha en la voz, y es posible que se le rasguen los ojos al recordar su
muerte. No te preocupes, tu bisabuelo es fuerte. Mira como se levanta cada
mañana a trabajar aunque le cueste caminar. Siempre viene alguien a escucharlo, se sientan en la carpintería
con él por horas… Mi abuelito puede hablar por horas!
Pero
mejor ya no te sigo contando, no quiero robarle sus historias. Estoy segura que
él mismo te las contará, todas y cada una de ellas.

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